Protección solar corporal

Explorá protector solar corporal en crema, spray y loción para elegir el formato de tu rutina. Compará el factor de protección, el contenido del envase y las indicaciones de aplicación de cada producto.

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Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre protección solar corporal

¿Cuánto protector necesito para todo el cuerpo?

Para un adulto, cerca de 30 a 40 ml por aplicación, unas seis a ocho cucharaditas. Esa cantidad equivale a los 2 mg por centímetro cuadrado con que se mide el FPS. Con menos producto, la protección real baja bastante.

¿Spray o crema?

Los dos protegen igual si se aplica la cantidad correcta. La crema es más fácil de dosificar. El spray es más cómodo para reaplicar y para la espalda, pero hay que pulverizar en abundancia y esparcir con la mano.

¿Qué significa resistente al agua?

Que mantiene parte de la protección después de un tiempo determinado en el agua. Igual hay que reaplicar al salir del mar o la piscina y después de secarse con la toalla.

¿Un bronceador con FPS bajo protege?

Un FPS 8 o 15 protege poco para el sol de verano en Uruguay. Si buscás broncearte, hacelo de forma gradual y con un FPS de al menos 30.

¿Cuándo hay que aplicarlo?

Entre 15 y 30 minutos antes de salir al sol, y después cada dos horas y luego de bañarte o transpirar.

¿Puedo usar el mismo envase para toda la familia?

Los adultos pueden compartir un protector corporal. Para niños conviene una fórmula pediátrica, y los bebés menores de 6 meses no deben exponerse al sol directo.

Guía Naturalie

Por qué el cuerpo necesita su propio protector

En verano el cuerpo queda expuesto en grandes superficies: hombros, espalda, piernas, empeines. Son zonas que se queman rápido y que muchas veces se protegen poco. El protector corporal está pensado para cubrir mucha superficie con texturas que se extienden fácil y que resisten el agua y el sudor.

En Uruguay el índice UV de verano es muy alto o extremo en las horas centrales. La recomendación general es evitar el sol directo entre las 10 y las 16 horas, buscar sombra y usar ropa, sombrero y lentes, además del protector.

Cómo leer la etiqueta

FPS

Mide la protección frente a los rayos UVB, los que causan la quemadura. Para playa y piscina, elegí FPS 50 o más si tenés piel clara, y al menos FPS 30 en cualquier caso.

UVA

Buscá la indicación de protección UVA o amplio espectro. Los UVA penetran más profundo y se relacionan con manchas y envejecimiento.

Resistencia al agua

Útil para mar, piscina y deporte. No reemplaza la reaplicación.

Formatos

Cremas, leches y lociones. Fáciles de dosificar. Las leches y lociones se extienden rápido en superficies grandes.

Sprays y brumas. Cómodos para reaplicar y para la espalda. Pulverizá a corta distancia, con generosidad, y esparcí con la mano. Evitá inhalarlos y no los apliques directo en la cara.

Envases familiares. Los formatos de 300 a 500 ml rinden más y salen más baratos por mililitro si se usa en familia.

Sticks. Para orejas, nariz, tatuajes o zonas chicas que se queman fácil.

Cómo elegir

  • Playa y piscina: FPS 50, resistente al agua, en crema o spray.
  • Deporte al aire libre: fórmulas sport, que resisten el sudor y no se corren a los ojos.
  • Piel seca: leches o cremas con hidratantes.
  • Piel con tendencia a granitos en espalda o pecho: texturas livianas, en bruma o gel, no comedogénicas.
  • Uso diario en la ciudad: un FPS 30 liviano en brazos, escote y cuello.

Cómo aplicarlo bien

  • Aplicá en la piel seca, antes de vestirte para no dejar bordes sin cubrir.
  • No te olvides de empeines, nuca, orejas, detrás de las rodillas y cuero cabelludo si tenés poco pelo.
  • Reaplicá cada dos horas, al salir del agua y después de secarte.
  • Usá lentes, sombrero y sombra en las horas de más radiación.

Precauciones

  • Los bebés menores de 6 meses no deben exponerse al sol directo. Consultá con el pediatra.
  • Si tenés alergia a algún filtro o perfume, revisá la lista de ingredientes.
  • Los sprays con alcohol son inflamables hasta que se secan: no los uses cerca del fuego.
  • Si tenés una quemadura, evitá el sol hasta que la piel se recupere. Ante ampollas, fiebre o malestar, consultá con un médico.

La información de esta guía es general y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.